martes, 28 de abril de 2009

El Camello de la Caravana

Parte I: El Camello y el Beduino

-¡Esto es inconcebible! ¡De una inoperancia absoluta!- dice y suelta un golpe firme con el puño sobre la mesa. Una taza de café tiembla y desde el centro se propagan onda con forma de anillo que se mueren al golpear la pared de la taza. La mañana relincha sobre las medallas del coronel y contrastan con su traje gris. La luz se cuela por el recodo de la venta, el único lugar que la cortina no puede tapar. Así como la realidad no puede tapar a la verdad.
- ¿Me esta escuchando Briones o le parezco un payaso?- dice con furia –es usted igual que los pajarones del Estadio Chile, todos impresionados con el pajarito del Víctor Jara ¡Por eso se vuelven pajarones por seguir pajaritos! Miré que dejar libre a ese come guagua comunista del Mímica, el Goyo ¡Si hasta nombre de delincuente tiene!- Yo estoy tratando de seguirle los labios al coronel, me cuadro ante él pero me mira con desprecio y escarba sus dientes mientras desvía la mirada por el recodo de la ventana. Estamos en una de las salas del sector sur del segundo piso del edificio de la EAO (Escuela de Artes y Oficios) que ha sido acondicionada como una escueta oficina. Están todas las ventas tapadas con gruesas cortinas y solo unos delgados rayos de luz se cuelan por la sala como si fueran parte de un caleidoscopio de luz. Solo estamos el coronel y yo, me ha mandado a llamar con urgencia por el asunto del Mímica, no se por qué. Se supone que debería estar encarcelado pero esta libre y el único que estaba en ese lugar en ese momento era yo. ¡Maldición! por qué tienen que andar encarcelando y matando a todo el mundo ¿No pueden simplemente echarlos fuera? mejor pienso en otra cosa. La sala es grande y con el techo alto, hay un estante con armas y un escritorio con una taza de café y un teléfono. El coronel me vuelve a mirar. Tiene la mirada tosca y oscura.
-¡Usted estaba en el Estadio Chile! ¡Cuénteme que ocurrió!-
-Fue una equivocación mi coronel, estábamos llamando a los detenidos por el toque de queda y llevándolo a sus casas y entonces llego el Mímica…- un rudo golpe volvió a sacudir la mesa y el café.
-¡No me diga más!- la expresión de su rostro me empieza a causar miedo, el coronel es un tipo rudo y llevado en sus ideas. -¿Acaso no chequearon los papeles?- me pregunta
-Si mi coronel, lo hicimos pero solo decía que era estudiante de la Universidad Técnica y alumno de la EAO- un nuevo golpe de puño interrumpe mi discurso.
-¡Pero que eso no le parece suficiente! ¡Este lugar esta lleno de comunistas! ¿No le dije ya que estamos llenos de pajarones? Usted adolece de falta de valor Briones, pero ya verá. Le voy a dar una lección que nunca…- el teléfono interrumpe con su ring-ring como si fuera una intervención divina. El coronel me mira fijo a los ojos.
-¡Conteste! ¡Que espera!- me dice y de un sobresalto agarro el teléfono y contesto.
-Aló- contesto -Buenos días-
-Buenos días- dice la voz en el aparato- ¿Está el coronel?-
-Es para usted…- le digo a mi superior acercándole el teléfono. El coronel me lo arrebata de las manos con un gesto rápido y seco.
-¡Es para usted! ¡Es para usted!- me dice con tono burlesco como si fuera mi hermano mayor riéndose de mi juguete nuevo roto. –Obvio que es para mí ¿para quien más podría ser?- dice y sonríe sarcásticamente. -¡Aló!-
“¿Como?”…”¿Donde?”…”Pero que imbécil, tráigamelo inmediatamente para acá”…”no me interesa lo quiero acá, ¿Entendió?” y cuelga el teléfono con fuerza.
-Te salvaste Briones- dice mientras cuelga el altavoz- Lo pillaron al Goyo, estaba en la casa de la polola. Me lo traen de inmediato para acá-. El coronel sonríe pero esta vez con satisfacción. -¡Pololeando estaba el perla!- dice usando el mismo tono de voz burlesco -¡Debería haber arrancado por su vida! Ahora me pertenece. Ya va a ver Briones como se trata con la escoria, ponga mucha atención… ¡y agarre bien ese fusil!- Agarro firme el fusil, me queda mirando profundamente con una sonrisa que le cubre la mitad de su boca.
El coronel me da cada vez mas miedo, parece fuera de sus cabales.
Debo mantenerme firme y no flaquear.
Sobretodo cuando llegue el prisionero.

Parte II: Un Infierno por Destino


La bala clavada en la pared aún está humeante igual que el orificio en el pecho del Goyo. El coronel guarda su arma como una joya, con delicadeza y esmero. Yo sigo congelado como un soldado de plomo. Congelado como el fusil en mis manos, como agujas de hielo que se clavan en mi piel. Que me queman al punto de querer arrojar mi arma al suelo. Pero sé que no puedo. No debo mostrarme débil nuevamente ante el coronel sino puedo terminar como el desgraciado agujereado delante mío.
-¿Aún tienen miedo Briones? ¿Vio que era fácil?-
-sssi…si, mi general-
-¡General! ¿Me subió el rango, sargento?-
Ahí me quedo mirándolo sin poder decir nada.
-¡Cobardes!- dice y se manda un trago largo de café –No se merecen este país ¿escuchó Briones?... ¡¿Me está escuchando soldado?!- dice con rabia.
Levanto mi mirada desde la mancha roja a los ojos del Coronel, respondo “si, mi Coronel” y con fuerzas golpeo mis tacos. Evito llevarme la mano a la sien por temor a que se me caiga el fusil. Tengo miedo y siento una tremenda vibración en mi estomago que me invita a gritar desesperadamente.
-Muy bien, ahora deshágase del bulto- me dice el coronel.
-¡Pe-pero como!- suelto de mis labios sin atinar a nada. El coronel me mira directo a la cara, tiene odio en sus ojos. El invierno vuelve a mí y las agujas.
-¿Tiene algún problema Briones? ¡Mire no me venga con huevadas! Si quiere lo tira al Mapocho, si quiere lo mete a un horno, si quiere se lo da de comer a los perros, pero no quiero volver a ver esa cara por acá ¿me entendió?-
-Sí mi coronel- responde de manera elástica un ser autómata desde mi interior.
El coronel se monta su gorra, abre la puerta y camina al umbral. Se siente un disparo a lo lejos y el coronel se lleva las manos atrás a la altura del plexo solar. Se agarra la muñeca derecha con la mano izquierda y hace esto mientras se balancea entre talón y punta de sus pies con un movimiento suave, armónico. Sonríe.
-Hágame caso Briones- dice mirando el infinito –si todo resulta bien tengo grandes tareas para usted…importantes, pero si no lo hace- el coronel gira su cabeza y mira de reojo mi cara -ya sabes usted- dice y se va caminando. Deja la puerta abierta y la luz de la mañana logra colarse por fin a la habitación. Ilumina todo un sector pero no donde esta el cuerpo inerte del Goyo.
¿Qué puedo hacer? estoy ahí parado frente al muerto peo no se que hacer. Pienso que lo mejor primero es ocultarlo. Voy donde esta la cortina tirada en el suelo, envuelvo su cuerpo con ella y lo arrastro hasta la puerta. A la salida de la sala hay un pasillo lateral desde el cual se accede a todas las salas del segundo piso. La escalera mas cerca está a unos siete metros desde ahí. Sigo arrastrando el cuerpo pero me arrepiento al ver que está dejando una estela de sangre tras suyo y mío también. Estoy en una complicación, el cuerpo aún sangra mucho ¡pero si ya está muerto por dios! Se que a nadie le importa pero no quiero que me vean culpable de tamaña crueldad, no quiero siquiera que la luz nos toque así que trato de moverme por la sombra. Tal vez logre alejarme de la mirada de dios. Decido cargar el cuerpo, el coronel me va a castigar cuando vea mi uniforme manchado de sangre pero es mejor eso a que me mate por dejar los pasillos regados de barbarie. Me cargo el cuerpo al hombro, está pesado y la mancha en su estomago comienza a delatarme profusamente. Empiezo a bajar la escalera, es angosta pero lo suficiente cómoda para bajar con el cuerpo. Tiene un descanso en la mitad y escalinatas que se cruzan. Me recuerda a Valparaíso, no se por qué. ¿Que hago con el cuerpo? no puedo seguir arrastrándolo porque mancharía todo el suelo. No puedo seguir cargándolo porque ensuciaría más mi uniforme. No puedo seguir cargándolo porque me ensuciaría más. Termino de baja la escalera y dejo el cuerpo en el suelo sobre el pasto del patio exterior. Las salas están ubicadas en un edificio colonial de forma rectangular y en el centro hay un patio común que comparten. En la esquina contraria a mi hay un pasillo que sale a un patio de luz y ahí se ve una carretilla. Cruzo el patio en busca de la carretilla y pongo el cuerpo del Goyo en ella. ¿Ahora que? debo deshacerme del cuerpo pero no se como, no puedo tirarlo al Mapocho como dijo el coronel es demasiado obvio, comienzo a moverme con el cuerpo en la carretilla, si me ven por las calles así no voy a pasar desapercibido, empiezo a odiar al socialismo ¡si no hubieran llegado nada de esto estaría pasando maldita sea! Dárselo a los perros ¿y como? Se demorarían días en terminarlo y los huesos enterrados por todo el patio atormentándome. No, debo deshacerme del cuerpo entero antes que su alma me encuentre. Meterlo a un horno, la carretilla golpea con una piedra y hace que el cuerpo cambie de posición y se acomode, meterlo a un horno que idea más estúpida, donde voy a encontrar un horno lo suficientemente grande para meter todo el cuerpo. Podría cortarlo en pedazo y meterlo en un horno de cocina pero no tengo valor para eso. No se que hacer.
Me detengo frente a un portón de madera y el destino pone delante de mí una placa de metal que dice “Fundición”. Dejo la carretilla afuera y me acerco a la puerta sigilosamente. Está entreabierta y adentro hay un galpón oscuro, caluroso. Al fondo hay un destello anaranjado y brillante que se cuela por una rendija de un armatoste que bien parece una cacerola gigante de bruja. “¡Un horno gigante!” me digo sobresaltado en el instante que siento una mano apoyarse sobre mi hombro derecho.
-¡Que esta haciendo acá soldado!- me pregunta un tipo curioso y atareado. Me doy vuelta y lo miro asustado, me mira le hombro manchado de sangre.
-¿Está herido?- me pregunta
-No, es solo un rasguño- responde nuevamente el autómata en mi interior
-¿Y esa carretilla? ¿Que trae usted ahí?- miro la carretilla y me doy cuenta que al golpear la piedra el cuerpo del Goyo quedó ubicado de manera que no se ve la mancha de sangre, vuelvo a mirar al tipo. Tiene uniforme pero encima trae un overol puesto. Usa guantes de cuero y suda profusamente. Anda sin gorra pero tiene una mascarilla de tela colgando del cuello.
-¿No traerá eso al incinerador? ¿Que es?-
-Ssson escombros…los manda el coronel- digo tratando de ocultar el remolino en mi interior
-Y que se ha crei… bueno no importa, ha llegado usted a tiempo porque es la ultima carga de la mañana- me dice y en ese instante suelto una expiración profunda. El tipo me mira con rareza.
–Aaah, pero no crea que lo voy a ir a tirar yo, ya suficiente he tenido limpiando todo este alboroto y ese agujero es un infierno así que yo le voy a abrir la... ¿Se siente bien usted?, está pálido…-
Me reincorporo, “si, me siento perfectamente” le digo con una sonrisa y es verdad, el destino me ha dado una oportunidad de liberarme del problema (aunque no se si el precio). Es una macabra oportunidad pero una oportunidad al fin y al cabo.
-¿Sabe? No se ve muy bien, mejor lo hago yo y usted vaya a la enfermería- me dice
-Nooo, estoy perfectamente- digo y tomo la carretilla por el mango –no podría estar mejor- digo para reafirmar mi posición pero inmediatamente me siento estúpido, me estoy delatando solo. El tipo me mira con desconfianza pero se nota que no le importa.
-lleve la carretilla al horno, yo me quedare acá para levantar la tapa y cuando le diga, arroje la basura adentro. Tenga cuidado de no tirar la carretilla y por el amor de dios tenga cuidado de no caerse usted…no me gustaría que algún cuerpo cayera dentro de eso-
Sonrío sarcásticamente y me apresuro a llevar la carretilla a su posición.
-¿Esta listo?- me pregunta el tipo.
-¡Por supuesto!- digo mientras veo como lentamente se descubre la tapa del horno.
-Después de esto me deberá usted una Pilsen- me dice con gracia.
-Después de esto le deberé una vida- le respondo en voz alta. Giro lentamente la carretilla y el cuerpo cae al horno. “Una vida pero no la mía” me digo en voz baja mientras veo como el cuerpo del Goyo se consume en ell infierno.

La hora de la función: Parte II - "El gato negro"

Las luces perdían fuerza al ritmo del telón que se recogía. Mí traje blanco se volvía gris bajo la penumbra. Un tímido aplauso general daba la bienvenida a los músicos que ya estaban con su impecable frac sobre el escenario. Los bronces relucían con la tenue luz y un piano de cola se transformaba en la vedette del ambiente. Todo esto pasaba sobre el escenario como un ceremonial sordo ante mis ojos porque, aunque puedo detallar con lujo la escena, yo no me encontraba completamente allí. Mi mente vagaba y se confundía en espirales torcidas de recuerdos que me generaban no una sensación en particular, sino una papilla de sensaciones. Las imágenes se atoraban en mi memoria y las frases taponaban mis oídos. "Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección" me recordaba el Martín de Sabato aún paranoico por la misteriosa Alejandra. De repente un tipo pequeño y de rasgos orientales irrumpió en el escenario. Su actitud displicente y limpia contrastaba con un aire pusilánime que lo rodeaba. “¡El pianista!” me dije sobresaltado en el instante que un aplauso soberbio comenzó a crecer por todo el teatro. Un aplauso envolvente y avasallador que me producía una profunda molestia en la cabeza. No se que sería, si la poca coordinación entre las personas que aplaudían (siempre he sido un maniático musical) o el eco golpeteando en las paredes del teatro. Con dificultad, y creo que sudando, puse mi atención sobre el pianista. Era un tipo serio y limpio, parecía no inmutarse por los aplausos y de un momento a otro comenzó a abanicarse sobre sus reverencias. Es gesto fue el fin para mi puesto que con cada contorsión del oriental, sentía mi estomago contraerse y un calor profundo aglutinarse en mi garganta. Sentí un incontrolable deseo de vomitar y con decisión me incorpore como si un resorte estuviera ajustado entre mi cadera y mi espalda. “¡Permiso!” repetía una y otra vez a las personas en mi camino a medida que trataba de salir del lugar. “¡Permiso!” y las personas me miraban con asombro y me dejaban pasar como intuyendo lo que me ocurría. Una de ellas, no recuerdo con certeza sus rasgos pero si sus canas, me ataco.
-¿A dónde crees que vas? – me dijo. Yo solo lo mire con ojos desorbitados y no conteste.
-La función esta por comenzar, no querrás perdértela- replico ante mi inerte mirada.
-La función ya termino para mi- le dije con dificultad -y si no se mueve pronto, también se acabará para usted-. Entonces La persona me miro atolondrado y sin dudar me dejo pasar.
No se como llegue hasta afuera. Solo sé que estaba sentado en las escalinatas a la entrada del teatro. Los colores eran difusos y las imágenes alargadas. El extraño brillo en mis zapatos y una mancha a mi lado me hacían recordar que efectivamente había vomitado copiosamente. Trate de ordenar mis ideas. Lentamente sentí que mis sentidos se orientaban y que la realidad volvía a mí. Durante un corto rato hice ejercicios de respiración hasta que me sentí capaz de levantarme. Volví a mirar el teatro. ¿Por qué había llegado ahí? ¿Por qué había entrado si sabía que la posibilidad de encontrármela era alta? ¿Por qué lo había echo aun sabiendo lo cruel que el destino podía ser conmigo? Estas preguntas retumbaron en mi cabeza así que decidí sacar mi MP3 y calzarme los audífonos. “la música me calmara” me dije sin mucha confianza. Presione el botón de play y la melodiosa voz de Maynard explotaba bajo los sincopados acordes de Tool.

Cold silence has/ a tendency to/ atrophy any/ sense of compassion

“¡Maldito destino, sigues jugándome malas pasadas!” me dije al instante en que me sacaba los audífonos. Me había prometido a mi mismo no volverla a ver, pero aun así ahí estaba yo, en el preciso lugar donde nos conocimos… ¡que ingenuo! En ese mismo instante un gato negro maulló desde el callejón contiguo al teatro. Me acerque a él y comencé a acariciarlo. El gato se dejaba querer y a ratos enredaba su cola entre mis piernas. “Eres un animal muy bello. Lastima que traigas mala suerte, serías un buen compañero”, le dije como si pudiera escucharme. Al instante vi por el rabillo de mi ojo vestido delgado deslizarse por las escaleras del teatro, se detuvo en la entrada y comenzó a mirar hacia todos lados como buscando desesperadamente algo. Ese algo era yo. No sabia que hacer, ahí estaba la culpable de todos mis amores y temores nuevamente…buscándome. No se por qué pero agarre al gato negro y me eche a correr con todas mis fuerzas en dirección contraria al teatro. El gato maullaba como loco pero se mantenía en mis brazos. Me detuve a un par de cuadras y con el gato aún en mis brazos. El felino me miraba con ternura y yo sudaba copiosamente, entonces ocurrió lo increíble. El gato me miró y me sonrió, juro que fue verdad. Aun atónito por la escena lo miré a los ojos, –No te preocupes, te juro que nunca mas la volveré a ver- El gato cerró los ojos y se hizo un ovillo en mis brazos –Es hora de que tú y yo demos un largo viaje lejos de acá- le dije sobresaltado aun por la carrera y tratando de recuperar mi respiración.

La hora de la función: Parte I - "Desencuentros"

Camila caminó nerviosa, subiendo los peldaños con cuidado de no resbalar. Como un pequeño conejo que se acerca a la comida con el miedo de que la mano que lo alimenta le tienda una trampa. Abrió con cuidado la puerta de la sala de conciertos y miró alrededor. Poca gente estaba ubicada en sus asientos a pesar de que la hora de la función estaba cercana. Una pareja abrazada en el fondo sonreía mientras se contaban secretos al oído, ese tipo de secretos innecesarios que solo existen entre dos personas abrazadas. Un hombre mayor sentado cerca de las primeras filas y vestido de impecable traje, miraba concentrado el programa del concierto y unos niños corrían despreocupados mientras una mujer (seguramente su madre y esposa del hombre de traje) ataviada con serios colores y plateadas joyas, los obligaba con un grito apagado a sentarse y prestar atención. Siguió escrutando el lugar buscando un lugar cómodo donde sentarse pero de un instante su mirada quedo detenida en el medio de la sala. Un personaje vestido de blanco estaba sentado solitario en medio de la sala, en un lugar desde donde formaba un triangulo equilátero con el escenario. El brazo derecho estaba apoyado en el asiento contiguo y su brazo izquierdo soportado entre sus piernas cruzadas. Su mirada, aunque parecía enfocada en el escenario, se perdía en el infinito. Como si, abstraído por sus pensamientos, se adentrara en algún lugar muy lejano dentro de su mente. Al ver al hombre, la cara de Camila se iluminó repentinamente y una picara sonrisa se mostró por sus labios apretando sus mejillas y poniéndolas espontáneamente rojas. Se deslizó entremedio de las butacas y se plantó al lado del hombre con decisión, pero el hombre ni siquiera pestañeó...seguía absorto en sus pensamientos. Levemente la sonrisa en la cara de Camila fue desapareciendo y el color rojo fue cambiando lentamente hacia un amarillo pardo.
-¡Hola! – dijo casi arrepentida
-Hola – respondió seriamente el hombre sin cambiar su actitud
Camila permaneció parada y su corazón se apretó contra su pecho simulando una desilusión.
-Nunca imagine pillarte acá, que coincidencia...-
-No creo en las coincidencias y tu lo sabes-
La cara de Camila perdía vigor lentamente y su mirada caía a medida que sus pensamientos se arremolinaba en profundos abismos llenos de recuerdos y culpas antiguas.
-¿Crees que algun dia me perdonaras?- le preguntó al hombre
-¿Te sientes arrepentida?- respondió el hombre con frialdad
-Si mucho, no hago mas que pensar en ti-
-Entonces demuéstramelo- dijo el hombre y giró la cabeza apuntando sus profundos ojos directamente a las pupilas de Camila. Ella buscó en su corazón la respuesta. Sus hombros se curvaron y su mirada cayó súbitamente al suelo.
-Pero, no sé como...-
-Si no sabes entonces deberías irte- sentenció el hombre mientras volvía su mirada hacia su universo interior.
Camila sintió como todas las luces del lugar la enfocaban y luego, como cuando un concierto empieza, sintió débilmente la intensidad decaer y a las sombras absorber la sala. Se apresuró a moverse al lado contrario de la sala, buscó un butaca alejada y se sentó. Una lagrima acaricio su mejilla y besó sus labios al ritmo del telón que se descubría mostrando los instrumentos sobre el escenario.

“La obra esta por comenzar”, pensó mientras se reclinaba en su asiento.

Ausencia

Se acercó al mastodonte de cemento cautelosamente. Elevó la mirada tratando de alcanzar el último piso, pero el reflejo del sol en los grandes ventanales se lo impedía. La estructura geométrica le producía vértigo. Las ventanas se encaramaban una sobre otra como un lego gigante, solo descontinuado por las antenas que se escapaban del techo como queriendo tocar el cielo en lo mas alto. Imaginó que un niño gigante venía y desarmaba la estructura pieza por pieza. Se imaginó ser el padre gigante de ese niño gigante, mirándolo jugar con su edificio de juguete. Esa imagen lo tranquilizó al mismo tiempo que lo enterneció. Entonces, sin saber por qué, abrazó con fuerza al edificio. “Te extraño mucho” murmuró, seguro de que nadie lo veía.

Domingo 9:00 AM

Me recosté sobre el suave pasto del parque, respiré profundo y dediqué un tiempo a observar como los pájaros saltaban temerosos al verme plácidamente recostado. Poca gente pasaba por el lugar y la mayoría me miraba con desprecio. Al fin y al cabo ¿Qué pretendía hacer yo con mi mejor tenida, recostado sobre el sucio suelo? Nada, no pretendía hacer nada y pensando en eso sentí cada una de las hojas del césped hacer contacto con mi espalda. Fue como un masaje carmico que me recorrió entero. Observé las copas de los arboles alejarse y la luz sepia de la mañana colarse entre el follaje. Me incorporé sobre mis codos y miré el color de las flores. Brillaban como estrellas contentas y bailaban con los insectos que revoloteaban por ahí. Volví a recostarme sobre el ya tibio pasto y cerré los ojos. Una sonrisa se deslizo sobre mi cara.
Aun estaba muy drogado como para volver a casa.

Rencuentros

Entonces con una sonrisa se levanto y volvió a su vida.
Yo me quede en el café...sentado sobre mis recuerdos.

Memoria y pasado

Todos hemos deseado olvidar alguna vez en la vida.
Inevitablemente el humano trata de enmendar sus errores usando el olvido como método de protección. Así es como fantasías del tipo "el resplandor de una mente..." cabalgan en las finas ancas del ansia. Pero, ¿porque olvidar? ¿cual es la necesidad de arrancar violentamente todo lo que no resulto como queríamos?. Mirando con detención existen tres vicios principales que generan los deseos de olvidar:

1) El dolor: Esa viscosa e invisible sustancia que se propaga desde el corazón, comprimiéndolo y endureciéndolo a medida que el vacío se impregna como si fuera la estela que deja el mismo dolor. Personalmente algunos de mis recuerdos aún me causan dolor. La muerte de mi perro(si mono, puedes reír), un par de cuasi-fracasos y alguna que otra frutilla por ahí.
2) El miedo: Del tipo cercano al terror. Como verse enfrentado a una maquina que entierra miles de agujas en tu cuerpo, penetrando la dermis solo hasta causar el mínimo dolor y esperando una señal para clavarse completamente en tu cuerpo desgarrando carne y cortando nervios. Generalmente relacionado con episodios infantiles del tipo robar a mamá o jugarretas adolescentes como quedar varado en medio del acantilado de punta piojo debido a la acidez del ambiente.
3) Los Celos: Debo admitir que no soy muy versado en este sentimiento pero creo que es como una "angustia suspicaz". Se aceptan colaboraciones para la definición y ejemplos.

Estos sentimientos comúnmente generan el olvido. o mejor dicho la intención del olvido porque el olvido solo funciona instantáneamente. Si usted no lo olvido ya nunca lo hará. Recuérdelo.
¿Cual es la solución entonces?. Simple, usar la imaginación. Adornar los recuerdos con detalles intimos y bellos. Con color, luz y playa. Con sonrisas, abrazos y besos. Con paz, amor y esperanza. Cabe la posibilidad, debido a una buena capacidad de abstracción y una desenfrenada imaginación, que los adornos pasen desde el limbo del pasado a la realidad generando una distancia con la aburrida masa de humanos mecaniformes habitantes del cotidiano. En ese momento no deje cundir el pánico. Simplemente déjese absorber por la nueva realidad adornada...
Sit back, relax & enjoy..
Pronto destacados y respetables personajes del sanatorio vendrán a ofrecerle una beca de por vida a la felicidad. No desespere, no esta solo. Yo calculo que para el 2020 estaré por allá, siempre me han gustado los números redondos.
Ojala me permitan llevar mis ex-olvidados recuerdos.
Los adornados obvio, el resto ya lo olvide ¬¬

Mula Mantra

Om: Detrás de la Creación, inmanente a la existencia se encuentra el sonido y la vibración "Aum" (se pronuncia "Om"). Esta vibración y sonido de carácter Divino, tiene el poder de crear, preservar y destruir; dándole vida y movimiento a todo lo que Existe.
Sat: Existencia. Este sentimiento de existencia y permanencia no es sólo una sensación en el hombre, sino una sensación compartida por todas las criaturas vivientes de este universo. Nosotros como parte de este universo manifestado experimentamos este sentimiento y es este sentimiento al que llamamos "SAT", este es uno de los aspectos del Ser Supremo.
Chit: Inteligencia - Conciencia. Al mismo tiempo que experimentamos el sentimiento de Existencia, también vivenciamos momento a momento la sensación de que somos Seres Auto-concientes. Compartimos con el Ser Supremo (La Energía Cósmica Primordial) este sentimiento de conciencia de nosotros mismos. También podemos observar que estos dos aspectos del UNO son inseparables de Él, siendo esto la esencial constitución de su naturaleza: SAT-CHIT o Existencia-Conciencia.
Ananda: Cuando estás inmerso en la experiencia de SAT-CHIT o Existencia-Conciencia, en el momento en que te has hecho uno con el sentimiento de Existencia del universo, o has alcanzado la experiencia trascendental de hacerte uno con la conciencia que se encuentra detrás de toda la Creación, entonces has entrado en un estado de gozo divino y felicidad eterna (Ananda). Esta es la cualidad primordial de la Mente Consciente Colectiva: Dicha.
Parabrahma: El Aspecto trascendental de la Energía Cósmica Primordial. Aquello que está más allá del tiempo, espacio y toda forma de percepción.
Purushottama: El "más elevado espíritu" universal manifestándose en los individuos como el Antaryamin o Morador Interno. Es el Paramatma o Mente Consciente Colectiva manifestándose en todos los seres. Esta Suprema Inteligencia y Suprema Sabiduría, toma Forma para así relacionarse más cercanamente con uno. El Supremo Ser en su forma del "Purushottama" mora en la dimensión llamada "Satyaloka" (Morada de la Verdad).
Paramatma: El Alma del mundo, la ideación cósmica arquetípica base de todo lo que existe, lo que podemos denominar la Mente Consciente Colectiva manifestada en todos los seres como el Antaryamin o Morador Interno. Toma diversos nombres en su proceso de manifestación en los diferentes planos de sutilidad de la materia y se manifiesta con los aspectos femenino y masculino a través de Amma y Bhagaván.
Sri: Prefijo que se utiliza para expresar gran respeto y reverencia a la santidad de un maestro espiritual realizado.
Bhagavatí: La Creación se caracteriza por poseer un aspecto femenino y un aspecto masculino. "Bhagavatí" es el aspecto femenino de la Suprema Inteligencia en Acción. Es el aspecto activo y reactivo de lo manifestado. Bhagavatí es la Divina Madre que responde inmediatamente ante las necesidades de su creación. Esta es la energía creadora, el Poder Divino (la Brahma Shakti).
Sameta: Quiere decir: "junto con", "en comunión con".
Sri Bhagavaté: Aspecto masculino de la Energía Cósmica Primordial. El Supremo Conocimiento que prevalece y es Eterno en su esencia. Aquel Conocimiento que trasciende los tiempos y las Eras.
Namahá: Quiere decir: "Me rindo ante tu Grandeza".


Importantes conceptos complementarios:

La cosa primaria y fundamental del universo es lo que lamamos “Brahmán” (el Dios universal; el universo manifestado visible e invisible), el cual se supone que tiene tres cualidades denominadas, “Sat”, “Chit” y “Ananda”. Su sentido de la existencia es lo que llamamos “Sat”; su inteligencia consciente es lo que llamamos “Chit”; y su naturaleza es “Ananda”, que es dicha. Es por eso que normalmente es calificado como “Sat-Chit-Ananda Brahmán”. Dios o “Ishvara” es inmanente en Brahmán. Dios es poder, compasión y amor, es por eso que nos referimos a Dios como “Sat-Chit-Ananda Parabrahma”.
Dios se relaciona con la gente como si Dios fuera un humano, por lo tanto, nos referimos a Él como el “Purushottama” (literalmente “el más alto espíritu”). Este Dios también se manifiesta dentro del individuo como el Antaryamin (el Morador Interno) o el más elevado y sagrado “sí mismo” (yo). Como el Antaryamin está en todos, es llamado el “Paramatman”. El “Paramatman” se manifiesta como Bhagavati y Bhagavate, a través de Amma y Bhagaván.


Traducción Literal del Mula Mantra

El Sonido Primordial (expuesto) Existencia-Conciencia-Dicha
(el cual es la Naturaleza Misma de) Lo Absoluto, (se expresa a Sí Mismo como el)
Dios principal Encarnado (cuya esencia es el) Supremo Yo,
(y que se manifiesta como la) Divinidad Femenina en unión
Con (la) Divinidad Masculina – nos inclinamos ante Eso.



Cantar o entonar este Mantra externa o internamente es una poderosa invocación del Ser Supremo, es decir, estableciendo un vínculo directo y comunión con la Presencia Divina.
De acuerdo a Sri Bhagaván, el Mula Mantra (que significa “raíz” o “mantra principal”), expresa la completa evolución de lo Divino desde el Uno a la diversidad, desde la unicidad a la multiplicidad. Pero de ninguna manera perdiendo su unidad (oneness) a lo largo del camino. Mejor dicho, llega a ser y está constantemente llegando a ser Todo Eso en la expansión de su propio Ser. Este proceso de evolución eventualmente resulta en Dios realizándose a sí mismo en la forma humana, que de hecho, es el próximo paso de acercamiento en nuestra propia evolución como seres humanos. El hombre, tal como lo conocemos hoy en día es más un experimento moviéndose hacia su finalización, y que al fin retornará gozosamente a su estado original, la Unidad (Oneness). Tal como Sri Bhagaván lo expresa claramente, “el Hombre tiene que ceder el paso a lo Divino”.

Esta es una sencilla explicación de este Sagrado Canto en sánscrito; siendo mucho más rico en profundidad y significado.
La intención de este escrito es sólo dar un primer conocimiento de algo que es ilimitado en su descubrimiento. Al cantarlo vas a ir enriqueciéndote y comprendiendo más profundamente su ilimitada fuerza y descubriendo los destellos de su Luz e Inmensidad.

fuente:http://bhagavad-dharma.org/Intro/MulaMantra/MulaMantra.html

Quinceañeros: parte I

Paula llegó a su casa con un extraño sentimiento en la mente. Su corazón sobresaltado trataba de digerir las emociones, los gestos y la música que el alba había apagado. Buscar el dato anotado fue casi un trámite. Sabía muy bien donde estaba guardado, en la billetera detrás del carnet. Era como un símbolo, así seguirían abrazados todo el tiempo que ella quisiera. Deslizo el manchado papel entre sus dedos y se detuvo a pensar pero su piel mareada tenía aún el sabor de la noche anterior.
Apoyo sus manos en el teclado y acepto ‘agregar nuevo’ en su sesión de msn. Una sutil sonrisa se deslizo por sus labios y sus pómulos volvieron a enrojecer. Solo por esa mañana volvió a sentirse con quince en el alma.

Algo meramente circunstancial

-si fueras una flor ¿Cuál flor serías?
-no sé, creo que una de color verde
-mmm…no conozco ninguna
-no sé, tal vez un copihue
-¡pero lo copihues no son verdes!
-bueno si yo fuera un copihue sería uno de color verde
-…
-¿y tu?
-iba a decir una rosa pero debería decir algo mas inteligente
-¿y las rosas no son inteligentes?
-no, es decir…no sé. Las flores no son muy inteligentes…¿no crees?
-no lo sé, depende con que se les compare
-no son mas inteligentes que los humanos
-no se puede ser bella e inteligente a la vez
-¿porque?
-mmm no sé, porque serías un peligro. Toma el caso de las flores. Son todas bellas. ¿qué pasaría si además fueran inteligentes?...bueno pues serían una amenaza para todos nosotros.
-no lo sé, hay varias especies que son inteligentes y no son una amenaza.
-¿cómo cuales?
-como los delfines por ejemplo. Ellos tienen sexo por placer…¿sabías?
-eso no los hace inteligentes
-¿y que es lo que hace inteligente a algo entonces?
-…
-¿y bien?
-no lo sé, pero tener sexo por placer no. Conozco mucha gente que es inteligente y no tiene sexo
-no tienen sexo pero si lo tuvieran lo tendrían por placer.
-mmm
-¿que?
-no niego eso, pero si tuvieran sexo no sé si serían mas inteligentes por eso
-podría ser…yo creo que si
-…
-…
-me gustaría ser la flor de la que nace la frutilla
-pero entonces dejarías de ser flor para pasar a ser frutilla
-es un cambio justo
-mmm, creo que ya es hora de irnos- dijo mientras bajaba el cerro dejando en la soledad sus pensamientos

¿Es una soga en tu cuello el paragua que te cubre de tus penas?

El chasqui

Se levanto esa mañana
seriamente
convencido de
que la vida le
dejaba

atrás



y ese día salió a correr
a correr sin parar
hasta su vida alcanzar


Y fue otro día de rojo
deshidratado
se detuvo
y vio su vida
quedarse

atrás



Entonces decidió parar
y para no estar solo
se sentó a esperar

El Metódico

Sobre la rutina de caminar cargando el calor y acompañado de mi cansancio vespertino.Voy despistando mi trayecto, despistando mis pasos, despistando mi paranoia. Las sombras de los edificios toman formas de piñen y birra y se entrelaza en la trayectoria influenciando mi mirada y quebrando en el olvido la impersonalidad citadina.

Cantó sus palabras y se encontró con el muro de mis oídos

-¿flaco llevaí un cigarro?-
-no fumo- disparé como un misil
-¿y una moneá pa comprar uno?-
-no, menos- dije sin más
-¿y un abrazo para no sentirme solo?-

Mi sonrisa y mi abrazo le dejé pero aun no se que fue lo que gané

La tempestad

El viejo lobo enfrentó su destino vestido de serenidad como toda su vida. Ocultó el conflicto en su barba plateada de viento, sus ojos cansados y salinos se encendieron en el reflejo del horizonte. Abajo el mar y su misterio, muñeca de luz danzante en un eterno sueño de amor. Arriba la tempestad, calmado impulso de realidad vestido de muerte y furia descontrolada. El marino sopeso su destino entre el mar-sueño y la tempestad-realidad.

Iré donde mi nave me quiera llevar- dijo sonriendo mientras miraba el único ojo azul en el cielo –es lo que un marino debe hacer-

La calma fue llenando sus hombros a medida que se amarraba al mástil…

La raíz de todos los miedos

Cuando niños con mi hermano fuimos antagonistas, creo que es cosa de hermanos. Yo decía fútbol él decía basket, yo decía rock él decía rap...casi nunca jugábamos juntos y cuando lo hacíamos terminábamos sacándonos sangre y lagrimas. Por eso cuando mi padre, esforzado zapatero de aquellos tiempos, recibió un lanudo perrito en parte de pago, yo fui el mas feliz. Mi padre dijo que se llamaba Junior como el perro de la película pero el caso es que no hay niuna película con un perro llamado Junior. Con el tiempo descubrimos que el verdadero nombre era Benji y mi padre lo confundió con Junior.
Pero de todas maneras así quedo bautizado...Junior Peluchin.
Junior era un perro muy lindo que me acompañaba a clases todos los días. Era muy inteligente. En aquellos tiempos sin pc, ni internerd, ni transantiago, se usaba la bici para llegar al colegio. Eran lagos trechos y él corría a mi lado hasta la puerta del colegio, luego se quedaba ahí esperando...o eso creía yo
Mi madre me decía que después de ir a dejarme Junior volvía solo a casa, comía, dormía y luego en la tarde desaparecía. La verdad era que no desaparecía sino que iba buscarme al colegio. Siempre estaba ahí en el mismo lugar a la hora de salida, la entrada de mi colegio. Moviendo la cola, esperándome para correr a mi lado de vuelta a casa.
Era una historia feliz, pero toda historia feliz siempre tiene un desenlace dramático...
Fue un día de mucho sol, yo había pasado un tiempo enfermo en cama pero ya estaba recuperado. Había faltado a muchas clases y mi madre me dijo -"vas a ir donde fulano de tal a buscar los cuadernos con la materia que falta"-. En aquellos tiempo me gustaba el colegio y mucho mas estudiar por lo que la tarea no era un suplicio ni difícil de cumplir.
-"Pero no vas a ir en bicicleta porque aun estas convaleciente, y no vayas con el perro porque lo pueden atropellar"-
No obedecí ni lo primero ni lo segundo. O sea trate, pero Junior me siguió y yo no hice nada para detenerlo. La verdad su compañía me era grata, yo era un niño solitario y el era la única tradición que me hacia sentir seguro. Entonces tomé la decisión de dejarlo que me acompañara, total él ya sabia el camino.
No recuerdo como fue el viaje solo recuerdo que era tan feliz como siempre.
Entonces ocurrió…
Yo ya había llegado a la casa de mi compañero y me prestaba a llamar a la puerta cuando un hombre en bicicleta me habla desde atrás.
-"Oie, ¿este perrito es tuyo?"- y ahí estaba como un bulto lanudo tirado al borde de la calle
-"Pasó un taxi y lo atropelló, yo lo traje hasta acá"- dijo, monto su bicicleta y se fue...
Realmente no sabía que hacer, Junior no sangraba pero tampoco decía nada y no se movía, solo tenia la lengua afuera cayendo por la comisura de sus labios. Pero aun parecía respirar. En la desesperación del momento lo tomé en mis brazos y comencé a correr. Yo debía tener algo como 9 o 10 años y era un chico delgado y debilucho. El perro en mis brazos era extremadamente pesado. Aun ahora cuando pienso en ese momento siento el dolor en mis antebrazos... y en mi alma. Corrí, corrí mucho mientras lloraba desesperado y recordaba a mi madre cual oráculo advirtiéndome sobre el destino fatal. Lloraba porque mi amigo se moría en mis brazos. Lloraba porque el dolor en mis brazos y pies eran tan grande como el dolor que sentía en mi alma. Lloraba porque mis decisiones habían tenido la culpa...
No recuerdo cuanto tiempo corrí pero fue mucho, sentía mi perro agonizar en mis brazos y el agotamiento de mis extremidades marcaba a fuego el dolor por la responsabilidad que me cabía en aquello...
En fin, llegue a mi casa y mi madre desesperada (mas por mi rostro que por la muerte del perro) llevo a Junior donde una vecina para que nos ayudara.
Pero era demasiado tarde.
-"Está casi muerto, no puedo hacer nada por el"- Sentencio como si fuera un Dios que da y quita la vida.
Yo en ese instante sentí que aquella mujer condenaba la suerte de mi perro y con él, la de mi alma. La odie con mucha fuerza pero la verdad tenia razón, ya nada se podía hacer...
Mi madre nunca me dijo nada, solo me dejo llorar en sus brazos y me ayudo a enterrarlo no recuerdo bien donde. Pero no era necesario decir nada, yo ya lo sabía.

Desde ese día cargo en mi mente la culpa y responsabilidad por la muerte de aquel animal, de aquel amigo, de aquella alma...

Desde ese día maldito que cada vez que tengo que tomar alguna decisión importante el remordimiento y la culpabilidad vuelven a mi cabeza, como si con cada decisión que tomo en mi vida, fuera a llamar a la muerte a mí alrededor.

Recuerdo todo esto porque hace poco volví a tomar una decisión que mi mente cree correcta, pero mi corazón sigue temiendo que nuevamente mis decisiones llamen a la muerte... no la de Junior, sino de la mi alma.

Algún día lo volveré a ver y podré por fin pedirle disculpas, entonces volveremos a correr juntos.

Y esta vez, si él muere, no será mi culpa.

amsomnios

Apoyado sobre el amsomnio repentino…nuevamente apoyado sobre ese mundo irreal mezcla de visiones y realidades al final de la luz de la mañana que es la única motivadora del eterno amsomnio…
y los cantos de los pájaros antes de que comiencen a pasar las micros
Pocas veces he disfrutado mejor a los pájaros que la ciudad, sobretodo porque se forma un coro de distintos llamados alrededor de mi ventana y hasta el par de pájaros idiotas que se metieron en la casa y nunca entendieron que el ventanal no era penetrable y que termine sacando en mis manos al pájaro-idiota y dándome cuenta que su corazón era una maquina de latidos….me imaginé con un corazón que latiera así de rápido en el justo momento en que la luz se coló por la ventana. ¡Que horror!...como el hombre colibrí
Pájaros mientras iba caminando. Yo solo giré para mirar un poco más el semiazulado del cielo pero en el rabillo de mi ojo contrastado está la imagen de un pájaro en el suelo, acurrucado. Me acerque y vi que su ala estaba rota (eso es para decirlo piola, porque la verdad el hueso se le salía por el costado del ala, ¿debía ser tan doloroso?). Primero no supe que hacer, lo mire un buen rato al mismo tiempo que él me miraba con temor, luego giró la cabeza hacia mi izquierda donde estaba parado repentinamente un viejo con la misma actitud mía
-¿Qué le habrá pasado? Seguro se cayó de un árbol- me atacó.
-No creo- respondí- no hay ni un árbol cerca. Lo mas seguro es que halla peleado con algún gato o un perro.
-es una pena- el pájaro seguía acurrucado como si tuviera mucho frío a pesar del calor- esta tiritando-continuó diciendo- Yo me lo llevaría mi casa pero no tengo donde tenerlo-
Esa última frase me hizo clic. Creo que porque inconcientemente yo había estado pensando lo mismo. ¿Qué podía hacer? ¡¿Llevármelo a la casa?! ¿Es que acaso eso no era antinatural? Quizás el pájaro sobreviviría (cosa que dudo porque su herida era muy grande) pero ¿y si el destino de él era servir de alimento para algún otro famélico personaje de por ahí? Eso por dar una posibilidad se me ocurren otras más alocadas como que podría ser un experimento de los mutantes extraterrestres que dominan la tierra mediante leves intervenciones en nuestras mentes. Yó ló sé.
-es una pena- dijo el viejo de nuevo y se fue.
Entonces decidí que realmente no podía ni debía hacer nada por el pájaro…nada más que darle un último regalo. Lo tome con mucho cuidado y lo deje en un lugar con sombra y fresco, puse un poco de la bebida que estaba tomando en un tiesto que pille por ahí y lo coloque a su lado para que no sufriera sed. Lo mire por ultima vez y me fui satisfecho. Caminé pensando si así seria como se siente dios cuando repentinamente le da a un moribundo un día más de vida. Inevitablemente me empecé a sentir culpable y recordé que el pajarito tenía frío así que dejarlo en la sombra no era buena idea.
Volví, pero el pájaro ya no estaba…

El Duelo v2.0

Ariel miraba perdido en la ventana del comedor como si no estuviera realmente sentado en el comedor. De repente un carraspeo fino lo hizo despegarse del paisaje.
-Tienes razón- dijo -Me toca jugar.
Miro el tablero un rato y decidió mover el caballo atacando los afiles. Dudó antes de depositar la pieza pero finalmente lo hizo y se recostó en el respaldo de la silla.
-¿Sigues pensando en ella cierto?- dijo el contrincante.
El contrincante se llama Javier y es estudiante de intercambio en la universidad donde Ariel hace clases. Se habían conocido debido a una emergencia psicodélica. Javier se había quedado sin papelillos para enrolar un porro.
-Si un poco- respondió Ariel –Es raro la verdad pero no puedo evitarlo, te juro que no siento nada ya por ella, está todo en el pasado, pero…me descubro hablando con ella por las calles sin sentido- dijo mirando nuevamente la ventana.
-Si hablas imaginariamente mas de 10 veces con una persona es que estas enamorado- sentencio Javier.
-¡Cállate imbecil!- contraatacó –Tu sabes muy bien que estoy enamorado de Bianca.
-Tienes razón- Respondió Javier ocultándose de la mirada puntiaguda de su contrincante -es muy raro- dijo y se aproximo al tablero -¿Mi turno?- preguntó casi sin mirar.
Movió la torre tratando de proteger su reino pero en realidad buscaba protegerse de la mirada que lo acechaba desde la ventana. -Si mantienes incompleta esa frase nuestra amistad quedara ídem- respondió soberbio Ariel haciendo hincapié en la ultima palabra.
-Nada, no te pongas así- contestó rápido Javier -Solo que mientras estuvieron juntos ninguno de los dos se sentía cómodo. A ella le cargaban tus ideas, a ti no te gustaban sus formas. Ambos se fueron infieles incontables veces, peleaban a cada momento y por las situaciones más infantiles. Y ahora que no pueden estar juntos...¡mírate tu!- le regalo una mirada de pies a cabeza -¿Quieres saber que creo? te sientes culpable de su muerte...
Ambos amigos usaban de enfrentarse el uno contra otro en las situaciones más difíciles. El juego consistía en mostrar calma mientras interiormente se desataba la tormenta. “No hay peor enemigo que ver tu propio rostro inexpresivo reflejado en las pupilas de tu contrincante” repetía Ariel siempre que podía. Javier se dignaba a mirarlo inexpresivamente solo para provocarlo. Así pasaban interminables tardes, desafiando sus mentes en dos frentes. Por fuera y en el tablero de ajedrez era Ariel versus Javier, maestro y aprendiz frente a un tablero antiguo pero impecable. Por dentro un enemigo mucho mas aplicado y severo, sus propias mentes. Una batalla que cada uno libraba interiormente contra si mismo. La primera siempre tenía un vencedor y un vencido. La segunda…quien sabe.
Ariel giro la cabeza suavemente hacia la ventana y vio la silueta de Bianca bajando del taxi. Se recompuso. -Uno, no siento culpa sino nostalgia- Dijo seriamente -Dos es hora de acabar la partida- sonrió y movió ágilmente su caballo.
-Check! my dear. Debes tener cuidado cuando hablas mientras juegas, eres de los que no pueden hacer dos cosas al mismo tiempo.
Ariel lanzo una carcajada estrepitosa, busco en su bolsillo una cajita negra y saco de ella un verde y brillante cogollo que deposito sobre la mesa. -Dejémonos de tonteras, Tu enrolas yo tengo que pensar en como salgo de esta -¿Tienes papelillos?-