El viejo lobo enfrentó su destino vestido de serenidad como toda su vida. Ocultó el conflicto en su barba plateada de viento, sus ojos cansados y salinos se encendieron en el reflejo del horizonte. Abajo el mar y su misterio, muñeca de luz danzante en un eterno sueño de amor. Arriba la tempestad, calmado impulso de realidad vestido de muerte y furia descontrolada. El marino sopeso su destino entre el mar-sueño y la tempestad-realidad.
Iré donde mi nave me quiera llevar- dijo sonriendo mientras miraba el único ojo azul en el cielo –es lo que un marino debe hacer-
La calma fue llenando sus hombros a medida que se amarraba al mástil…
martes, 28 de abril de 2009
La raíz de todos los miedos
Cuando niños con mi hermano fuimos antagonistas, creo que es cosa de hermanos. Yo decía fútbol él decía basket, yo decía rock él decía rap...casi nunca jugábamos juntos y cuando lo hacíamos terminábamos sacándonos sangre y lagrimas. Por eso cuando mi padre, esforzado zapatero de aquellos tiempos, recibió un lanudo perrito en parte de pago, yo fui el mas feliz. Mi padre dijo que se llamaba Junior como el perro de la película pero el caso es que no hay niuna película con un perro llamado Junior. Con el tiempo descubrimos que el verdadero nombre era Benji y mi padre lo confundió con Junior.
Pero de todas maneras así quedo bautizado...Junior Peluchin.
Junior era un perro muy lindo que me acompañaba a clases todos los días. Era muy inteligente. En aquellos tiempos sin pc, ni internerd, ni transantiago, se usaba la bici para llegar al colegio. Eran lagos trechos y él corría a mi lado hasta la puerta del colegio, luego se quedaba ahí esperando...o eso creía yo
Mi madre me decía que después de ir a dejarme Junior volvía solo a casa, comía, dormía y luego en la tarde desaparecía. La verdad era que no desaparecía sino que iba buscarme al colegio. Siempre estaba ahí en el mismo lugar a la hora de salida, la entrada de mi colegio. Moviendo la cola, esperándome para correr a mi lado de vuelta a casa.
Era una historia feliz, pero toda historia feliz siempre tiene un desenlace dramático...
Fue un día de mucho sol, yo había pasado un tiempo enfermo en cama pero ya estaba recuperado. Había faltado a muchas clases y mi madre me dijo -"vas a ir donde fulano de tal a buscar los cuadernos con la materia que falta"-. En aquellos tiempo me gustaba el colegio y mucho mas estudiar por lo que la tarea no era un suplicio ni difícil de cumplir.
-"Pero no vas a ir en bicicleta porque aun estas convaleciente, y no vayas con el perro porque lo pueden atropellar"-
No obedecí ni lo primero ni lo segundo. O sea trate, pero Junior me siguió y yo no hice nada para detenerlo. La verdad su compañía me era grata, yo era un niño solitario y el era la única tradición que me hacia sentir seguro. Entonces tomé la decisión de dejarlo que me acompañara, total él ya sabia el camino.
No recuerdo como fue el viaje solo recuerdo que era tan feliz como siempre.
Entonces ocurrió…
Yo ya había llegado a la casa de mi compañero y me prestaba a llamar a la puerta cuando un hombre en bicicleta me habla desde atrás.
-"Oie, ¿este perrito es tuyo?"- y ahí estaba como un bulto lanudo tirado al borde de la calle
-"Pasó un taxi y lo atropelló, yo lo traje hasta acá"- dijo, monto su bicicleta y se fue...
Realmente no sabía que hacer, Junior no sangraba pero tampoco decía nada y no se movía, solo tenia la lengua afuera cayendo por la comisura de sus labios. Pero aun parecía respirar. En la desesperación del momento lo tomé en mis brazos y comencé a correr. Yo debía tener algo como 9 o 10 años y era un chico delgado y debilucho. El perro en mis brazos era extremadamente pesado. Aun ahora cuando pienso en ese momento siento el dolor en mis antebrazos... y en mi alma. Corrí, corrí mucho mientras lloraba desesperado y recordaba a mi madre cual oráculo advirtiéndome sobre el destino fatal. Lloraba porque mi amigo se moría en mis brazos. Lloraba porque el dolor en mis brazos y pies eran tan grande como el dolor que sentía en mi alma. Lloraba porque mis decisiones habían tenido la culpa...
No recuerdo cuanto tiempo corrí pero fue mucho, sentía mi perro agonizar en mis brazos y el agotamiento de mis extremidades marcaba a fuego el dolor por la responsabilidad que me cabía en aquello...
En fin, llegue a mi casa y mi madre desesperada (mas por mi rostro que por la muerte del perro) llevo a Junior donde una vecina para que nos ayudara.
Pero era demasiado tarde.
-"Está casi muerto, no puedo hacer nada por el"- Sentencio como si fuera un Dios que da y quita la vida.
Yo en ese instante sentí que aquella mujer condenaba la suerte de mi perro y con él, la de mi alma. La odie con mucha fuerza pero la verdad tenia razón, ya nada se podía hacer...
Mi madre nunca me dijo nada, solo me dejo llorar en sus brazos y me ayudo a enterrarlo no recuerdo bien donde. Pero no era necesario decir nada, yo ya lo sabía.
Desde ese día cargo en mi mente la culpa y responsabilidad por la muerte de aquel animal, de aquel amigo, de aquella alma...
Desde ese día maldito que cada vez que tengo que tomar alguna decisión importante el remordimiento y la culpabilidad vuelven a mi cabeza, como si con cada decisión que tomo en mi vida, fuera a llamar a la muerte a mí alrededor.
Recuerdo todo esto porque hace poco volví a tomar una decisión que mi mente cree correcta, pero mi corazón sigue temiendo que nuevamente mis decisiones llamen a la muerte... no la de Junior, sino de la mi alma.
Algún día lo volveré a ver y podré por fin pedirle disculpas, entonces volveremos a correr juntos.
Y esta vez, si él muere, no será mi culpa.
Pero de todas maneras así quedo bautizado...Junior Peluchin.
Junior era un perro muy lindo que me acompañaba a clases todos los días. Era muy inteligente. En aquellos tiempos sin pc, ni internerd, ni transantiago, se usaba la bici para llegar al colegio. Eran lagos trechos y él corría a mi lado hasta la puerta del colegio, luego se quedaba ahí esperando...o eso creía yo
Mi madre me decía que después de ir a dejarme Junior volvía solo a casa, comía, dormía y luego en la tarde desaparecía. La verdad era que no desaparecía sino que iba buscarme al colegio. Siempre estaba ahí en el mismo lugar a la hora de salida, la entrada de mi colegio. Moviendo la cola, esperándome para correr a mi lado de vuelta a casa.
Era una historia feliz, pero toda historia feliz siempre tiene un desenlace dramático...
Fue un día de mucho sol, yo había pasado un tiempo enfermo en cama pero ya estaba recuperado. Había faltado a muchas clases y mi madre me dijo -"vas a ir donde fulano de tal a buscar los cuadernos con la materia que falta"-. En aquellos tiempo me gustaba el colegio y mucho mas estudiar por lo que la tarea no era un suplicio ni difícil de cumplir.
-"Pero no vas a ir en bicicleta porque aun estas convaleciente, y no vayas con el perro porque lo pueden atropellar"-
No obedecí ni lo primero ni lo segundo. O sea trate, pero Junior me siguió y yo no hice nada para detenerlo. La verdad su compañía me era grata, yo era un niño solitario y el era la única tradición que me hacia sentir seguro. Entonces tomé la decisión de dejarlo que me acompañara, total él ya sabia el camino.
No recuerdo como fue el viaje solo recuerdo que era tan feliz como siempre.
Entonces ocurrió…
Yo ya había llegado a la casa de mi compañero y me prestaba a llamar a la puerta cuando un hombre en bicicleta me habla desde atrás.
-"Oie, ¿este perrito es tuyo?"- y ahí estaba como un bulto lanudo tirado al borde de la calle
-"Pasó un taxi y lo atropelló, yo lo traje hasta acá"- dijo, monto su bicicleta y se fue...
Realmente no sabía que hacer, Junior no sangraba pero tampoco decía nada y no se movía, solo tenia la lengua afuera cayendo por la comisura de sus labios. Pero aun parecía respirar. En la desesperación del momento lo tomé en mis brazos y comencé a correr. Yo debía tener algo como 9 o 10 años y era un chico delgado y debilucho. El perro en mis brazos era extremadamente pesado. Aun ahora cuando pienso en ese momento siento el dolor en mis antebrazos... y en mi alma. Corrí, corrí mucho mientras lloraba desesperado y recordaba a mi madre cual oráculo advirtiéndome sobre el destino fatal. Lloraba porque mi amigo se moría en mis brazos. Lloraba porque el dolor en mis brazos y pies eran tan grande como el dolor que sentía en mi alma. Lloraba porque mis decisiones habían tenido la culpa...
No recuerdo cuanto tiempo corrí pero fue mucho, sentía mi perro agonizar en mis brazos y el agotamiento de mis extremidades marcaba a fuego el dolor por la responsabilidad que me cabía en aquello...
En fin, llegue a mi casa y mi madre desesperada (mas por mi rostro que por la muerte del perro) llevo a Junior donde una vecina para que nos ayudara.
Pero era demasiado tarde.
-"Está casi muerto, no puedo hacer nada por el"- Sentencio como si fuera un Dios que da y quita la vida.
Yo en ese instante sentí que aquella mujer condenaba la suerte de mi perro y con él, la de mi alma. La odie con mucha fuerza pero la verdad tenia razón, ya nada se podía hacer...
Mi madre nunca me dijo nada, solo me dejo llorar en sus brazos y me ayudo a enterrarlo no recuerdo bien donde. Pero no era necesario decir nada, yo ya lo sabía.
Desde ese día cargo en mi mente la culpa y responsabilidad por la muerte de aquel animal, de aquel amigo, de aquella alma...
Desde ese día maldito que cada vez que tengo que tomar alguna decisión importante el remordimiento y la culpabilidad vuelven a mi cabeza, como si con cada decisión que tomo en mi vida, fuera a llamar a la muerte a mí alrededor.
Recuerdo todo esto porque hace poco volví a tomar una decisión que mi mente cree correcta, pero mi corazón sigue temiendo que nuevamente mis decisiones llamen a la muerte... no la de Junior, sino de la mi alma.
Algún día lo volveré a ver y podré por fin pedirle disculpas, entonces volveremos a correr juntos.
Y esta vez, si él muere, no será mi culpa.
amsomnios
Apoyado sobre el amsomnio repentino…nuevamente apoyado sobre ese mundo irreal mezcla de visiones y realidades al final de la luz de la mañana que es la única motivadora del eterno amsomnio…
y los cantos de los pájaros antes de que comiencen a pasar las micros
Pocas veces he disfrutado mejor a los pájaros que la ciudad, sobretodo porque se forma un coro de distintos llamados alrededor de mi ventana y hasta el par de pájaros idiotas que se metieron en la casa y nunca entendieron que el ventanal no era penetrable y que termine sacando en mis manos al pájaro-idiota y dándome cuenta que su corazón era una maquina de latidos….me imaginé con un corazón que latiera así de rápido en el justo momento en que la luz se coló por la ventana. ¡Que horror!...como el hombre colibrí
Pájaros mientras iba caminando. Yo solo giré para mirar un poco más el semiazulado del cielo pero en el rabillo de mi ojo contrastado está la imagen de un pájaro en el suelo, acurrucado. Me acerque y vi que su ala estaba rota (eso es para decirlo piola, porque la verdad el hueso se le salía por el costado del ala, ¿debía ser tan doloroso?). Primero no supe que hacer, lo mire un buen rato al mismo tiempo que él me miraba con temor, luego giró la cabeza hacia mi izquierda donde estaba parado repentinamente un viejo con la misma actitud mía
-¿Qué le habrá pasado? Seguro se cayó de un árbol- me atacó.
-No creo- respondí- no hay ni un árbol cerca. Lo mas seguro es que halla peleado con algún gato o un perro.
-es una pena- el pájaro seguía acurrucado como si tuviera mucho frío a pesar del calor- esta tiritando-continuó diciendo- Yo me lo llevaría mi casa pero no tengo donde tenerlo-
Esa última frase me hizo clic. Creo que porque inconcientemente yo había estado pensando lo mismo. ¿Qué podía hacer? ¡¿Llevármelo a la casa?! ¿Es que acaso eso no era antinatural? Quizás el pájaro sobreviviría (cosa que dudo porque su herida era muy grande) pero ¿y si el destino de él era servir de alimento para algún otro famélico personaje de por ahí? Eso por dar una posibilidad se me ocurren otras más alocadas como que podría ser un experimento de los mutantes extraterrestres que dominan la tierra mediante leves intervenciones en nuestras mentes. Yó ló sé.
-es una pena- dijo el viejo de nuevo y se fue.
Entonces decidí que realmente no podía ni debía hacer nada por el pájaro…nada más que darle un último regalo. Lo tome con mucho cuidado y lo deje en un lugar con sombra y fresco, puse un poco de la bebida que estaba tomando en un tiesto que pille por ahí y lo coloque a su lado para que no sufriera sed. Lo mire por ultima vez y me fui satisfecho. Caminé pensando si así seria como se siente dios cuando repentinamente le da a un moribundo un día más de vida. Inevitablemente me empecé a sentir culpable y recordé que el pajarito tenía frío así que dejarlo en la sombra no era buena idea.
Volví, pero el pájaro ya no estaba…
y los cantos de los pájaros antes de que comiencen a pasar las micros
Pocas veces he disfrutado mejor a los pájaros que la ciudad, sobretodo porque se forma un coro de distintos llamados alrededor de mi ventana y hasta el par de pájaros idiotas que se metieron en la casa y nunca entendieron que el ventanal no era penetrable y que termine sacando en mis manos al pájaro-idiota y dándome cuenta que su corazón era una maquina de latidos….me imaginé con un corazón que latiera así de rápido en el justo momento en que la luz se coló por la ventana. ¡Que horror!...como el hombre colibrí
Pájaros mientras iba caminando. Yo solo giré para mirar un poco más el semiazulado del cielo pero en el rabillo de mi ojo contrastado está la imagen de un pájaro en el suelo, acurrucado. Me acerque y vi que su ala estaba rota (eso es para decirlo piola, porque la verdad el hueso se le salía por el costado del ala, ¿debía ser tan doloroso?). Primero no supe que hacer, lo mire un buen rato al mismo tiempo que él me miraba con temor, luego giró la cabeza hacia mi izquierda donde estaba parado repentinamente un viejo con la misma actitud mía
-¿Qué le habrá pasado? Seguro se cayó de un árbol- me atacó.
-No creo- respondí- no hay ni un árbol cerca. Lo mas seguro es que halla peleado con algún gato o un perro.
-es una pena- el pájaro seguía acurrucado como si tuviera mucho frío a pesar del calor- esta tiritando-continuó diciendo- Yo me lo llevaría mi casa pero no tengo donde tenerlo-
Esa última frase me hizo clic. Creo que porque inconcientemente yo había estado pensando lo mismo. ¿Qué podía hacer? ¡¿Llevármelo a la casa?! ¿Es que acaso eso no era antinatural? Quizás el pájaro sobreviviría (cosa que dudo porque su herida era muy grande) pero ¿y si el destino de él era servir de alimento para algún otro famélico personaje de por ahí? Eso por dar una posibilidad se me ocurren otras más alocadas como que podría ser un experimento de los mutantes extraterrestres que dominan la tierra mediante leves intervenciones en nuestras mentes. Yó ló sé.
-es una pena- dijo el viejo de nuevo y se fue.
Entonces decidí que realmente no podía ni debía hacer nada por el pájaro…nada más que darle un último regalo. Lo tome con mucho cuidado y lo deje en un lugar con sombra y fresco, puse un poco de la bebida que estaba tomando en un tiesto que pille por ahí y lo coloque a su lado para que no sufriera sed. Lo mire por ultima vez y me fui satisfecho. Caminé pensando si así seria como se siente dios cuando repentinamente le da a un moribundo un día más de vida. Inevitablemente me empecé a sentir culpable y recordé que el pajarito tenía frío así que dejarlo en la sombra no era buena idea.
Volví, pero el pájaro ya no estaba…
El Duelo v2.0
Ariel miraba perdido en la ventana del comedor como si no estuviera realmente sentado en el comedor. De repente un carraspeo fino lo hizo despegarse del paisaje.
-Tienes razón- dijo -Me toca jugar.
Miro el tablero un rato y decidió mover el caballo atacando los afiles. Dudó antes de depositar la pieza pero finalmente lo hizo y se recostó en el respaldo de la silla.
-¿Sigues pensando en ella cierto?- dijo el contrincante.
El contrincante se llama Javier y es estudiante de intercambio en la universidad donde Ariel hace clases. Se habían conocido debido a una emergencia psicodélica. Javier se había quedado sin papelillos para enrolar un porro.
-Si un poco- respondió Ariel –Es raro la verdad pero no puedo evitarlo, te juro que no siento nada ya por ella, está todo en el pasado, pero…me descubro hablando con ella por las calles sin sentido- dijo mirando nuevamente la ventana.
-Si hablas imaginariamente mas de 10 veces con una persona es que estas enamorado- sentencio Javier.
-¡Cállate imbecil!- contraatacó –Tu sabes muy bien que estoy enamorado de Bianca.
-Tienes razón- Respondió Javier ocultándose de la mirada puntiaguda de su contrincante -es muy raro- dijo y se aproximo al tablero -¿Mi turno?- preguntó casi sin mirar.
Movió la torre tratando de proteger su reino pero en realidad buscaba protegerse de la mirada que lo acechaba desde la ventana. -Si mantienes incompleta esa frase nuestra amistad quedara ídem- respondió soberbio Ariel haciendo hincapié en la ultima palabra.
-Nada, no te pongas así- contestó rápido Javier -Solo que mientras estuvieron juntos ninguno de los dos se sentía cómodo. A ella le cargaban tus ideas, a ti no te gustaban sus formas. Ambos se fueron infieles incontables veces, peleaban a cada momento y por las situaciones más infantiles. Y ahora que no pueden estar juntos...¡mírate tu!- le regalo una mirada de pies a cabeza -¿Quieres saber que creo? te sientes culpable de su muerte...
Ambos amigos usaban de enfrentarse el uno contra otro en las situaciones más difíciles. El juego consistía en mostrar calma mientras interiormente se desataba la tormenta. “No hay peor enemigo que ver tu propio rostro inexpresivo reflejado en las pupilas de tu contrincante” repetía Ariel siempre que podía. Javier se dignaba a mirarlo inexpresivamente solo para provocarlo. Así pasaban interminables tardes, desafiando sus mentes en dos frentes. Por fuera y en el tablero de ajedrez era Ariel versus Javier, maestro y aprendiz frente a un tablero antiguo pero impecable. Por dentro un enemigo mucho mas aplicado y severo, sus propias mentes. Una batalla que cada uno libraba interiormente contra si mismo. La primera siempre tenía un vencedor y un vencido. La segunda…quien sabe.
Ariel giro la cabeza suavemente hacia la ventana y vio la silueta de Bianca bajando del taxi. Se recompuso. -Uno, no siento culpa sino nostalgia- Dijo seriamente -Dos es hora de acabar la partida- sonrió y movió ágilmente su caballo.
-Check! my dear. Debes tener cuidado cuando hablas mientras juegas, eres de los que no pueden hacer dos cosas al mismo tiempo.
Ariel lanzo una carcajada estrepitosa, busco en su bolsillo una cajita negra y saco de ella un verde y brillante cogollo que deposito sobre la mesa. -Dejémonos de tonteras, Tu enrolas yo tengo que pensar en como salgo de esta -¿Tienes papelillos?-
-Tienes razón- dijo -Me toca jugar.
Miro el tablero un rato y decidió mover el caballo atacando los afiles. Dudó antes de depositar la pieza pero finalmente lo hizo y se recostó en el respaldo de la silla.
-¿Sigues pensando en ella cierto?- dijo el contrincante.
El contrincante se llama Javier y es estudiante de intercambio en la universidad donde Ariel hace clases. Se habían conocido debido a una emergencia psicodélica. Javier se había quedado sin papelillos para enrolar un porro.
-Si un poco- respondió Ariel –Es raro la verdad pero no puedo evitarlo, te juro que no siento nada ya por ella, está todo en el pasado, pero…me descubro hablando con ella por las calles sin sentido- dijo mirando nuevamente la ventana.
-Si hablas imaginariamente mas de 10 veces con una persona es que estas enamorado- sentencio Javier.
-¡Cállate imbecil!- contraatacó –Tu sabes muy bien que estoy enamorado de Bianca.
-Tienes razón- Respondió Javier ocultándose de la mirada puntiaguda de su contrincante -es muy raro- dijo y se aproximo al tablero -¿Mi turno?- preguntó casi sin mirar.
Movió la torre tratando de proteger su reino pero en realidad buscaba protegerse de la mirada que lo acechaba desde la ventana. -Si mantienes incompleta esa frase nuestra amistad quedara ídem- respondió soberbio Ariel haciendo hincapié en la ultima palabra.
-Nada, no te pongas así- contestó rápido Javier -Solo que mientras estuvieron juntos ninguno de los dos se sentía cómodo. A ella le cargaban tus ideas, a ti no te gustaban sus formas. Ambos se fueron infieles incontables veces, peleaban a cada momento y por las situaciones más infantiles. Y ahora que no pueden estar juntos...¡mírate tu!- le regalo una mirada de pies a cabeza -¿Quieres saber que creo? te sientes culpable de su muerte...
Ambos amigos usaban de enfrentarse el uno contra otro en las situaciones más difíciles. El juego consistía en mostrar calma mientras interiormente se desataba la tormenta. “No hay peor enemigo que ver tu propio rostro inexpresivo reflejado en las pupilas de tu contrincante” repetía Ariel siempre que podía. Javier se dignaba a mirarlo inexpresivamente solo para provocarlo. Así pasaban interminables tardes, desafiando sus mentes en dos frentes. Por fuera y en el tablero de ajedrez era Ariel versus Javier, maestro y aprendiz frente a un tablero antiguo pero impecable. Por dentro un enemigo mucho mas aplicado y severo, sus propias mentes. Una batalla que cada uno libraba interiormente contra si mismo. La primera siempre tenía un vencedor y un vencido. La segunda…quien sabe.
Ariel giro la cabeza suavemente hacia la ventana y vio la silueta de Bianca bajando del taxi. Se recompuso. -Uno, no siento culpa sino nostalgia- Dijo seriamente -Dos es hora de acabar la partida- sonrió y movió ágilmente su caballo.
-Check! my dear. Debes tener cuidado cuando hablas mientras juegas, eres de los que no pueden hacer dos cosas al mismo tiempo.
Ariel lanzo una carcajada estrepitosa, busco en su bolsillo una cajita negra y saco de ella un verde y brillante cogollo que deposito sobre la mesa. -Dejémonos de tonteras, Tu enrolas yo tengo que pensar en como salgo de esta -¿Tienes papelillos?-
viernes, 6 de marzo de 2009
lunes, 25 de agosto de 2008
Preludio: Esto es creacion instantanea via electrones, solo por si alguien puede (o quiere) ver el original http://www.new.facebook.com/note.php?note_id=24773661685&ref=mf
idise...
por María Eugenia Marenzi (notas)
viernes, 15 de agosto de 2008 a las 23:40
Nada se compara a ese aire llano y fresco, que redondeaba las figuras debajo de aquél fresno( no recuerdo si era un fresno o un cedro, salvando las diferencias).
En ese entonces las horas eran un cuento, un motivo inspirador de algún milagro, eran verdaderas musas de ensueños.
Yo lo recuerdo, inmóvil y atento, como un gran pensador en verso, lo recuerdo intangible y fragil como si se tratara de una nube que desarmaba entre sus propios brazos. Lo recuerdo junto al trigo, atravesado por el sol y enceguecido por él... lo recuerdo sonriendo tan lento y musical que aún lo sigo sintiendo.
Nada se compara a ese aire fresco...llano, que merodeaba en ese momento.
Sin embargo, por algo, es hoy un recuerdo.
Nektar Gatica ha escrito:
a las 13:23 de 16 de agosto de 2008
En un parpadeo despertó de sus pensamientos y miro al rededor. Las personas caminaban apuradas por la acera de enfrente y en el café solo había un parco personaje leyendo el diario. No había ni fresnos, ni campos de trigos…ni musas inspiradoras, ni motivos de ensueño…y en vez de sol, solo había un cielo parcialmente nublado.
Respiro profundo y sintió un aire llano que le hizo sentir frío.
Agarro la taza de café y bebió un sorbo
"maldita sea!"- dijo -"el café ya esta frío..."
(continua?)
María Eugenia Marenzi (Argentina) ha escrito:
a las 14:57 de 16 de agosto de 2008
Cada segundo dilataba la salida del café, sus pasos se aplomaban si quería caminar y el aire denso sopesaba en su cuerpo. Perecía el entorno querer detenerlo allí para siempre, como sabiendo que su suerte no era mejor afuera. Pero una hora más pasó y decidió irse a quién sabe que lugar (los lugares ya no eran lo mismo, todo tenía otra dimensión), salió y caminó siguiendo la ruta de la incertidumbre, pasando por nuevos cafés y bares que lo invitaban a probar nuevas inútiles horas. Hasta que algo lo hizo temblar otra vez... era esa casa, la misma casa... salía de sus ventanas un inescrupuloso torrente de recuerdos.
(continúa?)
Nektar Gatica ha escrito:
a las 16:31 de 16 de agosto de 2008
Volvió su mirada atrás para encontrar la aprobación de alguien pero nada. No había ni un alma a la redonda. Se mantuvo de pie frente a la puerta atónito como tratando escarbar en la maraña de sesos que soportaban sus ideas.
Observo primero la casa y después delicadamente cada uno de los detalles. De repente noto algo distinto, algo que no recordaba. Mas bien algo que no era idéntico a sus recuerdos.
La perilla de la puerta estaba en el lado derecho.
María Eugenia Marenzi (Argentina) ha escrito:
a las 14:04 de 17 de agosto de 2008
En el otro lado de la ciudad a la misma hora, alguien miraba el reloj de la Iglesia. La gente de la plaza central empezaba a desertar y un silencio sepulcral invadía el aire.
Mientras tanto, él sabía que eran las diez y que en esa casa no había ser viviente alguno... Se demoró en detalles y temía avanzar por la puerta (puerta que demostraba poder ser vulnerada hasta por un niño) porque sin embargo había en aquel lugar una presecia que era más poderosa que cualquier aparente desolación.
Al mismo momento que decidió llevar su mano temblorosa hasta el picaporte de la puerta, otra mano tocó su hombro por detrás, muy sutilmente.
El hombre de la compañia de Gas, preguntó si él era Don Francisco Herrera.
Nektar Gatica ha escrito:
a las 20:43 de 17 de agosto de 2008
(podemos borrar la ultima frase plis?)
Era el hombre de la compañía de gas.
-Es usted Francisco Herrera?
-no…- respondió dubitativo
-Perdone usted la molestia- dijo el hombre del gas
-Pero le conozco- respondió automáticamente en un instinto por detener al intruso- Soy su hermano, vengo a visitarle. ¿Para que lo necesita?-
-Es que dejo esta cinta en la oficina. Haría usted el favor de pasársela yo estoy muy apurado- Dijo el hombre del gas mirando de reojo al camión del gas que se aprestaba a seguir su camino del gas.
Recibió el paquete. -¿Francisco Herrera?- pensó mientras miraba el paquete y sin asegurarse de que el hombre ya se había ido, lo abrió. Una vieja cinta de caset con una dirección marcada en su etiqueta, "Calle las luces 103". Trató de parecer sereno pero no lo logró, impetuosamente giró la cabeza para congelarse sobre la puerta que marcada con tinta blanca tenia una inscripción. "EOI?" dijo mientras leía, “EOI? ¡Que significa EOI!". Desilusionado bajó la mirada para ver la cinta pero lo atrajo el reflejo de la misma en el piso plateado. La dirección se veía al revés. En ese momento una ráfaga olor menta lo aceleró y logro darse cuenta de lo que era distinto en sus recuerdos. No era un “EOI” lo que se leía en la puerta sino un “103” al revés.
La casa ahora estaba al revés.
María Eugenia Marenzi (Argentina) ha escrito:
a las 21:31 de 17 de agosto de 2008
Detrás suyo la calle se hundía en un espejismo y la vereda comenzaba a evaporarse, el paisaje entero se desmoronaba sin pausa y una ráfaga lo impulsó hata el interior de la casa.
Cada facción de su cara temblaba impaciente y un frío lo recorrió; al cerrar la puerta de una patada, la instalación entera se esfumó y él quedó de pie frente a un reloj.
Pensó muchas cosas, aunque desesperadamente olvidaba cada una; la presencia de un gato recostado bajo el reloj le hizo sentir que era observado y pensó en tranquilizarse y atender lo que tenía entre sus manos.
Volvió a repetirse -Francisco Herrera...Calle...103...-y de pronto un campanaso del gran reloj le interrumpió, eran las 11 am, y él, permanecía inmóvil en un lugar que no tenía alrededor.
En el otro lado de la ciudad, alguien huyó despavorido.
Nektar Gatica ha escrito:
ayer a las 13:47
Apresuró el paso empujando a la gente y escapando a los insultos.
-Debo llegar antes que el...- pensó con el espíritu apurado -¡Debo cerrar el portal!-
Su pelo largo y crespo se movía irregularmente empujado por el viento y se fundía con la angustia que vestía su cara. El último campanazo del reloj le lleno de terror. Sus globos oculares se volvieron color verde y de un salto trepo a la copa de un árbol y empezó a saltar entre las copas. Podría haber parecido un mono extraterrestre, pudo haber desatado la histeria entre los transeúntes pero parecía que nadie notaba lo extraño de la escena y ella lo sabia. Cruzó parques y calles hasta que finalmente aterrizó frente a la puerta.
-He llegado tarde...-
Sintió un maullido adentro y los colores empezaron a desaparecer de su rostro.
María Eugenia Marenzi (Argentina) ha escrito:
ayer a las 23:03
En ese instante el gato se levantó y empezó a caminarle en rededor, no cesaba de maullar y hasta parecía por demás exaltado. Ellá intentó tocarlo pero el animal corrió en un segundo de nuevo al lugar. El reloj ahora tocaba las 12, las horas transcurrían cada vez más de prisa, el cabello de ella crecía notablemente y sus uñas empezaban a quebrarse...
En ese momento de angustia y estupor, atinó a buscar una salida, buscar el lugar por donde irse, y tal vez asi, encontrarlo a él, a él que ya no estaba...
Hechó un vistazo y encontró el sobre con el viejo caset y leyó...
- EOI Secul Sal Ellac...qué cosa es ésta?-pensó en voz alta- y corrió hasta el otro lado de la puerta. El paisaje cada vez más difuso aún le permitía darse cuanta de que estaba en la calle Las Luces, pero en la puerta decía 103.
Al salir, inmediatamente comprendió que la casa estaba al revés y cada vez más devastada.
Las paredes tenían el aspecto de ruinas y su pelo cada vez crecía mas rápido y se teñía de canas. Luego de unas pruebas comprobó que cada vez que entraba o salía de la casa las horas transcurrián más rápido, el reloj envejecía junto al gato y el sol recorría el cielo mas agilmente.
En una última entrada, el gato, yacía muerto. Y asi fue que pensó que aquel hombre a quien buscaba ya habría muerto tambien, de haber estado parado allí mucho tiempo.
Lloró y pensó, luego de unas fracciones de segundo, ella, murió tambien.
Nektar Gatica ha escrito:
ayer a las 23:23
LOS MATASTES!!!
mujer cruel!...ahora nunca sabremos quien es Francisco Herrera...
parece que era yo, nunca lo sabre :(
María Eugenia Marenzi (Argentina) ha escrito:
a las 7:19
Hasta aquí, el dueño de la casa. El personaje fingió conocerlo para apoderarse del caset. Quien descubría el caset develaba la magía de aquella casa y podía adelantar el tiempo, pero quien no lo sabía manejar podía morir en el intento, como nuetros desafortunados personajes.
Parece ser que, dicen, en aquella casa había un trmendo escape de gas que hacía alucinar a quienes entraban.
Tiempo después alguien vió la cinta: en ella, Francisco herrera mandaba un mensaje a la compañía de gas, diciendo que no vayan a arreglarle la pérdida. (parece ser que el gato nunca se enteró y fue el primero en morir).
El primer párrafo hace referencia al pasado de los dos personajes fallecidos, y no sirve para nada, o al menos, decora y llega a contrastar con el dramatismo posterior.
jaja,,, me tento matarlos, perdón! asi que si quieres seguimos, todo se puede alterar--- saludos!!! :)
Nektar Gatica ha escrito:
a las 8:52
aaa o sea tu sabias mas de la historia que yo?
me siento estafado...
jajjaa
no mejor empecemos otro pero primero el duelo por Francisco Herrera :(
María Eugenia Marenzi (Argentina) ha escrito:
a las 9:22
OK OK... respetaré eso (al menos, muejeje-je)........Supongo que esta vez te a tocar empezar algo a vos (no?)
Salu2.
MaE-

idise...
por María Eugenia Marenzi (notas)
viernes, 15 de agosto de 2008 a las 23:40
Nada se compara a ese aire llano y fresco, que redondeaba las figuras debajo de aquél fresno( no recuerdo si era un fresno o un cedro, salvando las diferencias).
En ese entonces las horas eran un cuento, un motivo inspirador de algún milagro, eran verdaderas musas de ensueños.
Yo lo recuerdo, inmóvil y atento, como un gran pensador en verso, lo recuerdo intangible y fragil como si se tratara de una nube que desarmaba entre sus propios brazos. Lo recuerdo junto al trigo, atravesado por el sol y enceguecido por él... lo recuerdo sonriendo tan lento y musical que aún lo sigo sintiendo.
Nada se compara a ese aire fresco...llano, que merodeaba en ese momento.
Sin embargo, por algo, es hoy un recuerdo.
Nektar Gatica ha escrito:
a las 13:23 de 16 de agosto de 2008
En un parpadeo despertó de sus pensamientos y miro al rededor. Las personas caminaban apuradas por la acera de enfrente y en el café solo había un parco personaje leyendo el diario. No había ni fresnos, ni campos de trigos…ni musas inspiradoras, ni motivos de ensueño…y en vez de sol, solo había un cielo parcialmente nublado.
Respiro profundo y sintió un aire llano que le hizo sentir frío.
Agarro la taza de café y bebió un sorbo
"maldita sea!"- dijo -"el café ya esta frío..."
(continua?)
María Eugenia Marenzi (Argentina) ha escrito:
a las 14:57 de 16 de agosto de 2008
Cada segundo dilataba la salida del café, sus pasos se aplomaban si quería caminar y el aire denso sopesaba en su cuerpo. Perecía el entorno querer detenerlo allí para siempre, como sabiendo que su suerte no era mejor afuera. Pero una hora más pasó y decidió irse a quién sabe que lugar (los lugares ya no eran lo mismo, todo tenía otra dimensión), salió y caminó siguiendo la ruta de la incertidumbre, pasando por nuevos cafés y bares que lo invitaban a probar nuevas inútiles horas. Hasta que algo lo hizo temblar otra vez... era esa casa, la misma casa... salía de sus ventanas un inescrupuloso torrente de recuerdos.
(continúa?)
Nektar Gatica ha escrito:
a las 16:31 de 16 de agosto de 2008
Volvió su mirada atrás para encontrar la aprobación de alguien pero nada. No había ni un alma a la redonda. Se mantuvo de pie frente a la puerta atónito como tratando escarbar en la maraña de sesos que soportaban sus ideas.
Observo primero la casa y después delicadamente cada uno de los detalles. De repente noto algo distinto, algo que no recordaba. Mas bien algo que no era idéntico a sus recuerdos.
La perilla de la puerta estaba en el lado derecho.
María Eugenia Marenzi (Argentina) ha escrito:
a las 14:04 de 17 de agosto de 2008
En el otro lado de la ciudad a la misma hora, alguien miraba el reloj de la Iglesia. La gente de la plaza central empezaba a desertar y un silencio sepulcral invadía el aire.
Mientras tanto, él sabía que eran las diez y que en esa casa no había ser viviente alguno... Se demoró en detalles y temía avanzar por la puerta (puerta que demostraba poder ser vulnerada hasta por un niño) porque sin embargo había en aquel lugar una presecia que era más poderosa que cualquier aparente desolación.
Al mismo momento que decidió llevar su mano temblorosa hasta el picaporte de la puerta, otra mano tocó su hombro por detrás, muy sutilmente.
El hombre de la compañia de Gas, preguntó si él era Don Francisco Herrera.
Nektar Gatica ha escrito:
a las 20:43 de 17 de agosto de 2008
(podemos borrar la ultima frase plis?)
Era el hombre de la compañía de gas.
-Es usted Francisco Herrera?
-no…- respondió dubitativo
-Perdone usted la molestia- dijo el hombre del gas
-Pero le conozco- respondió automáticamente en un instinto por detener al intruso- Soy su hermano, vengo a visitarle. ¿Para que lo necesita?-
-Es que dejo esta cinta en la oficina. Haría usted el favor de pasársela yo estoy muy apurado- Dijo el hombre del gas mirando de reojo al camión del gas que se aprestaba a seguir su camino del gas.
Recibió el paquete. -¿Francisco Herrera?- pensó mientras miraba el paquete y sin asegurarse de que el hombre ya se había ido, lo abrió. Una vieja cinta de caset con una dirección marcada en su etiqueta, "Calle las luces 103". Trató de parecer sereno pero no lo logró, impetuosamente giró la cabeza para congelarse sobre la puerta que marcada con tinta blanca tenia una inscripción. "EOI?" dijo mientras leía, “EOI? ¡Que significa EOI!". Desilusionado bajó la mirada para ver la cinta pero lo atrajo el reflejo de la misma en el piso plateado. La dirección se veía al revés. En ese momento una ráfaga olor menta lo aceleró y logro darse cuenta de lo que era distinto en sus recuerdos. No era un “EOI” lo que se leía en la puerta sino un “103” al revés.
La casa ahora estaba al revés.
María Eugenia Marenzi (Argentina) ha escrito:
a las 21:31 de 17 de agosto de 2008
Detrás suyo la calle se hundía en un espejismo y la vereda comenzaba a evaporarse, el paisaje entero se desmoronaba sin pausa y una ráfaga lo impulsó hata el interior de la casa.
Cada facción de su cara temblaba impaciente y un frío lo recorrió; al cerrar la puerta de una patada, la instalación entera se esfumó y él quedó de pie frente a un reloj.
Pensó muchas cosas, aunque desesperadamente olvidaba cada una; la presencia de un gato recostado bajo el reloj le hizo sentir que era observado y pensó en tranquilizarse y atender lo que tenía entre sus manos.
Volvió a repetirse -Francisco Herrera...Calle...103...-y
En el otro lado de la ciudad, alguien huyó despavorido.
Nektar Gatica ha escrito:
ayer a las 13:47
Apresuró el paso empujando a la gente y escapando a los insultos.
-Debo llegar antes que el...- pensó con el espíritu apurado -¡Debo cerrar el portal!-
Su pelo largo y crespo se movía irregularmente empujado por el viento y se fundía con la angustia que vestía su cara. El último campanazo del reloj le lleno de terror. Sus globos oculares se volvieron color verde y de un salto trepo a la copa de un árbol y empezó a saltar entre las copas. Podría haber parecido un mono extraterrestre, pudo haber desatado la histeria entre los transeúntes pero parecía que nadie notaba lo extraño de la escena y ella lo sabia. Cruzó parques y calles hasta que finalmente aterrizó frente a la puerta.
-He llegado tarde...-
Sintió un maullido adentro y los colores empezaron a desaparecer de su rostro.
María Eugenia Marenzi (Argentina) ha escrito:
ayer a las 23:03
En ese instante el gato se levantó y empezó a caminarle en rededor, no cesaba de maullar y hasta parecía por demás exaltado. Ellá intentó tocarlo pero el animal corrió en un segundo de nuevo al lugar. El reloj ahora tocaba las 12, las horas transcurrían cada vez más de prisa, el cabello de ella crecía notablemente y sus uñas empezaban a quebrarse...
En ese momento de angustia y estupor, atinó a buscar una salida, buscar el lugar por donde irse, y tal vez asi, encontrarlo a él, a él que ya no estaba...
Hechó un vistazo y encontró el sobre con el viejo caset y leyó...
- EOI Secul Sal Ellac...qué cosa es ésta?-pensó en voz alta- y corrió hasta el otro lado de la puerta. El paisaje cada vez más difuso aún le permitía darse cuanta de que estaba en la calle Las Luces, pero en la puerta decía 103.
Al salir, inmediatamente comprendió que la casa estaba al revés y cada vez más devastada.
Las paredes tenían el aspecto de ruinas y su pelo cada vez crecía mas rápido y se teñía de canas. Luego de unas pruebas comprobó que cada vez que entraba o salía de la casa las horas transcurrián más rápido, el reloj envejecía junto al gato y el sol recorría el cielo mas agilmente.
En una última entrada, el gato, yacía muerto. Y asi fue que pensó que aquel hombre a quien buscaba ya habría muerto tambien, de haber estado parado allí mucho tiempo.
Lloró y pensó, luego de unas fracciones de segundo, ella, murió tambien.
Nektar Gatica ha escrito:
ayer a las 23:23
LOS MATASTES!!!
mujer cruel!...ahora nunca sabremos quien es Francisco Herrera...
parece que era yo, nunca lo sabre :(
María Eugenia Marenzi (Argentina) ha escrito:
a las 7:19
Hasta aquí, el dueño de la casa. El personaje fingió conocerlo para apoderarse del caset. Quien descubría el caset develaba la magía de aquella casa y podía adelantar el tiempo, pero quien no lo sabía manejar podía morir en el intento, como nuetros desafortunados personajes.
Parece ser que, dicen, en aquella casa había un trmendo escape de gas que hacía alucinar a quienes entraban.
Tiempo después alguien vió la cinta: en ella, Francisco herrera mandaba un mensaje a la compañía de gas, diciendo que no vayan a arreglarle la pérdida. (parece ser que el gato nunca se enteró y fue el primero en morir).
El primer párrafo hace referencia al pasado de los dos personajes fallecidos, y no sirve para nada, o al menos, decora y llega a contrastar con el dramatismo posterior.
jaja,,, me tento matarlos, perdón! asi que si quieres seguimos, todo se puede alterar--- saludos!!! :)
Nektar Gatica ha escrito:
a las 8:52
aaa o sea tu sabias mas de la historia que yo?
me siento estafado...
jajjaa
no mejor empecemos otro pero primero el duelo por Francisco Herrera :(
María Eugenia Marenzi (Argentina) ha escrito:
a las 9:22
OK OK... respetaré eso (al menos, muejeje-je)........Supongo
Salu2.
MaE-

El Rey de los Milagros
“informamos que la detención se debe a un corte de energía momentáneo”- balbuceo por los altavoces la acaramelada voz de la conductora.
Los pasajeros se miraron entre si y uno dijo refunfuñando
– ¡maldita sea! ¡Seguro un idiota se tiro a la línea del metro de nuevo!-
A metros de ahí, Felipe despertaba bajo el primer vagón sin entender aun lo que había pasado. Escucho unas voces que lo invitaban a no moverse mientras clamaban al cielo “¡milagro!”.
En ese instante recordó porque se había arrojado a la línea, se palpo su cuerpo ensangrentado y comenzó a llorar.
Odiaba los milagros.
Los pasajeros se miraron entre si y uno dijo refunfuñando
– ¡maldita sea! ¡Seguro un idiota se tiro a la línea del metro de nuevo!-
A metros de ahí, Felipe despertaba bajo el primer vagón sin entender aun lo que había pasado. Escucho unas voces que lo invitaban a no moverse mientras clamaban al cielo “¡milagro!”.
En ese instante recordó porque se había arrojado a la línea, se palpo su cuerpo ensangrentado y comenzó a llorar.
Odiaba los milagros.
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